Editorial: LOS DUEÑOS DE LA PELOTA

September 11, 2017

(Por Martín Ignacio Porcel de Peralta)

 

 

A propósito de un artículo publicado por Página 12 después de las PASO, escrita por el politólogo José Natanson en la que plantea que Cambiemos es una “nueva derecha moderna y democrática” parece necesario repensar esta idea.

 

¿Es nueva? Por supuesto, Cambiemos toma forma como tal en 2015 y consigue llegar a nada menos que a la presidencia y a la gobernación de la Provincia de Buenos Aires.

 

¿Es moderna? Claro que sí, lo es en el sentido que utiliza todas las técnicas y herramientas que sirven para captar la voluntad de la sociedad, para saber cuáles son sus aspiraciones, sus deseos y sus necesidades. No para satisfacerlas. Sí para elaborar un discurso con el cual la puedan cautivar.

 

Sin embargo, la base de la Derecha siempre es la misma: la mentira y la promesa de un futuro mejor. Pero, claro, para que ese “futuro mejor” sea posible primero el pueblo debe asumir sacrificios. “Hay que ajustarse el cinturón” dijeron en un momento, “hay que pasar el invierno” aseguraron en otro. Las cosas no cambian, eso de moderno no tiene nada.

Pero el aspecto central de este artículo es analizar si es democrática esta derecha. En principio estos primeros veinte meses de gobierno no demuestran que lo sea.

 

En enero de 2016 quisieron nombrar a dos jueces de la Corte Suprema de Justicia por decreto. Tanto Rosencratz como Rosatti estaban dispuestos a entrar por un decreto del presidente Mauricio Macri ignorando al Senado de la Nación que es quién debe aprobar los pliegos. Fue gracias a la presión social y de algunos medios de comunicación que decidieron dar marcha atrás y respetar los canales constitucionales.

 

En cuanto a la Procuraduría General de la Nación, son constantes los aprietes y las amenazas para que renuncie Alejandra Gils Carbó; la jefa de los fiscales de la Nación. Desde el primer día, ha sido uno de los objetivos incesantes del macrismo.

 

Ni que hablar de la mayoría de los jueces de Comodoro Py. Los magistrados hoy responden ciegamente a los mandatos del poder hegemónico. Por eso la persecución que desde allí se impulsa y que tiene como víctimas a los funcionarios del gobierno anterior no tiene precedentes. Todos tienen causas y pasean por sus pasillos. Todos menos los “arrepentidos” que sean funcionales al gobierno. Sergio Massa, Diego Bossio y Florencio Randazzo son las excepciones, a ellos no les toca desfilar por ningún pasillo. Es evidente que no molestan.

 

Pero fue a miles de kilómetros de Balcarce 50, dónde se daba el hecho fundacional de esta derecha que a esta altura ya no parece ser tan “democrática”. Se trata de la detención ilegal de Milagro Sala y la catarata interminable de denuncias inventadas que permitieron prolongar en el tiempo su encarcelamiento en condiciones infrahumanas a las que fue sometida durante su estadía en el Alto Comedero. La privación de la libertad a la diputada del Parlasur generó un rechazo de la comunidad internacional, además de la intervención de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, de la Organización de Estados Americanos y de Naciones Unidas. Todos la consideraron una Presa Política.

 

Otro aspecto poco democrático son las intervenciones a los sindicatos que no aceptan las políticas de ajuste del gobierno y que no se suben al tren de la "revolución de la alegría". El ejemplo más concreto es el del diputado nacional y secretario general del Gremio de los Canillitas, Omar Plaini, que por su enfrentamiento con el Grupo Clarin y su reclamo legítimo para que sus representados puedan ganar unos centavos más por tapa, decidieron desplazarlo. Es una pequeña muestra de cuan largos son los tentáculos de Magnetto.

 

El raconto también lleva de manera obligada a la forma en que disfrazaron y manipularon el escrutinio provisorio en las PASO del 13 de agosto en la provincia de Buenos Aires. Siete puntos de diferencia en el prime time, con Macri, Vidal y Bullrich bailando en el escenario. Siete centésimas a la madrugada, cuando decidieron arbitrariamente dejar de cargar los votos. Más de 20 mil voluntades a favor de Cristina y su Unidad Ciudadana una vez finalizado el recuento definitivo.

 

Otro aspecto muy preocupante es el modo en que las fuerzas de seguridad del Estado reprimen, requisan, allanan sin importarles nada. Las formas ya no importan, cómo van a importar si hay otro “clima de época”. ¿Quién es el responsable? ¿Quién lo instala? El Gobierno y su discurso oficial con la promesa de Macri de terminar con el "curro de los Derechos Humanos” O el hecho concreto y palpable de que el presidente no recibió a ninguna organización de DDHH. Por supuesto, lo estimula aún más el mensaje de que “los demonios no fueron tan demonios”  Los genocidas fueron condenados por crímenes de lesa humanidad y algunos como Videla marcaron un hito al morir mientras cumplía su cadena perpetua en una cárcel común.

 

Por último, lo más grave: la Desaparición Forzada de Santiago Maldonado. La hipótesis más fuerte y consistente es que al joven se lo llevó la Gendarmería cómo lo indican los testigos. Una Gendarmería que también cambió, antes tenía otro tipo de control político.

 

En definitiva, Cambiemos no es una “derecha democrática”, tampoco hay que caer en el error de calificarlos como una dictadura. Sí, son autoritarios y reaccionarios. Son como esos chicos caprichosos que si no les gusta cómo va el partido se llevan la pelota a su casa o inventan un penal. Pero además, y por eso hay que estar muy atentos en octubre, si hace falta, hasta son capaces de hacer el gol con la mano.

 

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